Coatzacoalcos, Veracruz a 08 de Febrero del 2012.
diariozonasur.com:

Samuel Pérez García..
Filosofando

MORAL Y POLITICA


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Samuel Pérez García.


Hay quienes piensan que vivir sin moral es permitirse todo; vivir sin moral es vivir en la anarquía. Hay otros que creen que la vida del hombre debe regirse por una norma moral. El buen cristiano dice que guía su conducta mediante los mandamientos. El que no lo es desvía su camino hacia los territorios del mal. Contra el primero que busca el paraíso, el mal en la perspectiva cristiana camina hacia el infierno. Uno y otro son antípodas. Son como la moral y la política.
Para los que no tienen experiencia en el ámbito político creen que el buen político es quien ofrece y cumple, el que no roba, el que no mata ni maltrata; quien se mantiene en el poder sin el uso de sus facultades legales y extralegales. Pero quienes han hecho carrera profesional escalando puestos y más puestos en el gobierno de la ciudad, saben que la conducta moral y la política terminan siendo esferas separadas. Maquiavelo fue uno de quienes se dio cuenta de eso. Sagaz observador de la política de su tiempo, Maquiavelo ofreció una radiografía de cómo operaban los hilos de la política en las cortes de la Italia del siglo XVI. Y quiso tal vez fue así, tal vez no, congraciarse con Don Lorenzo de Médicis sobre cómo el buen príncipe podía actuar en determinadas circunstancias. De esa época a la actual, la política riñe en principios con la moral, aunque eso ha pasado siempre, pero es a partir de ese periodo (1513) que se considera inmoral al político que actúa contrario a cierta moral. Por eso los políticos intentan por todos los medios, ocultar sus propias suciedades. Moral y política, entonces, son agua y aceite. Pueden juntarse pero siempre estarán separadas. O la moral arriba o la política abajo, pero nunca entremezcladas. Si hemos de observar lo actual, se encuentra que el buen político no ha sido un buen moralizador, y que el buen moralizador nunca ha sido un buen político. Los dictadores son el ejemplo claro de qué para mantenerse en el poder hay que usar tres verbos fundamentales: amar, temer y odiar. Hacerse amar por el pueblo en la época de la elección y en el periodo de gobierno. Hacerse temer durante su reinado imponiendo ejemplos selectivos de mano dura, que puedan servir de indicación a los enemigos que lo acechan; y odiar al enemigo y acabarlo en la primera oportunidad. No le queda otra, salvo que desee que ellos lo acaben. En los gobiernos de México, cada vez que un nuevo periodo iniciaba su reinado, era porque un enemigo iba a caer a la cárcel: Echeverría hizo caer a Alfonso Martínez Domínguez; López Portillo metió a la cárcel a Oscar Flores Tapia; Miguel de la Madrid Hurtado enjuició a Jorge Díaz Serrano, director General de Pemex en el periodo Loperzportillista; Carlos Salinas metió a la cárcel a la Joaquín Hernández Galicia, Secretario General del STPRM Ernesto Zedillo Ponce de León enjuició a don Raúl Salinas y expatrió a Carlos Salinas; Vicente Fox quiso re meter a la cárcel a Romero Deschamps, acabar con el PRI, aunque no lo pudo lograr. Y aquí en Cosoleacaque, Gladis Merlín quiso meter a la cárcel a Cuauhtémoc Cadena, pero no pudo porque entonces se vencería la ley de gravedad: el escupitajo tiende siempre a caer, nunca a bajar.
Obrar así no incluye exclusivamente subsanar un desaire en el pasado, sino también en el presente. Me parece, sin embargo, que la acción pretende ir más allá: se quiere dar muestras de entereza y de mano firme contra quien pretenda socavar al gobierno. Es lo que le hizo falta a Fox, y le ha sobrado a Felipe Calderón contra el narcotráfico. Pero si aquel no lo hizo fue porque temía un proceso de desestabilización general, toda vez que su fuerza en el Congreso no era mayoritaria, y juntos el PRI y otros partidos, pudieron frenar cualquier embestida y hasta su posible caída. Lo mismo pasa ahora, cuando el PAN de Felipe Calderón no tiene esa mayoría necesaria. Y será lo que le falte al PRI veracruzano, si acaso Javier Duarte sea reconocido como gobierno legalmente constituido.
Pero Maquiavelo no sólo vislumbró el nexo entre política y moral, sino que además, buscó su separación, porque la práctica misma hacía insostenible que moral y política congeniaran en la vida real. Propuso el intelectual italiano que aquel que se dedicara a la política que se apartara de la propia moral e hiciera política. Pues es de todos sabido, que político que no miente al ofrecer niveles de crecimiento, empleo, puestos públicos como pago a favores o votos recibidos, no será un buen político, debido a que nadie creerá en él, y para que los ciudadanos crean en la posible renovación de la vida de la ciudad como de su propio patrimonio, el candidato está obligado a ofrecer una oferta creíble, posible, aunque al final, los propios ciudadanos se den cuenta que todo había sido una inocente promesa, y se quejen por haber sido "engañados". Pero tanto ellos como el candidato saben que no "engañan", que esa ha sido la tradición cuando de elecciones se trata: un proyecto ambicioso, un puesto obsequiable y maravillas y media que, muchas veces, no salen de la cabeza del candidato sino de sus publicistas. Cada quien hace su trabajo: el candidato en ofrecer, y el pueblo en aceptar, otorgando su voto el día de la elección. Hasta el día de hoy no ha ganado ningún candidato que hable con la verdad, no ha ganado el que diga que para cambiar las cosas hay que barrer del palacio a los malos funcionarios, que hay que meter a la cárcel a los ladrones del partido que esté en el poder. O tal vez lo puede proponer, pero eso es algo distinto a poder hacerlo. Ha ganado quien ha cuidado su radicalismo, quien ha promovido dejar que se lleven lo que ya se llevaron, mirar hacia delante como dicen ellos mismo, sin ver hacia atrás; ha ganado quien busca consensar entre los que roban y los que no, es decir, entre los dueños del capital y los obreros, entre los terratenientes y los campesinos, entre el que paga los salarios y el que vive de ellos. Y si acaso pierde, hace como hizo Héctor Merlín: mandó meterse al interior de la Comisión Electoral a unos bribones, que a cambio de lana, modificaron los resultados electorales. Y como no ganó declara que le robaron la elección. ¿Hay otro más cínico en la región que un Merlín?
Pero el hijo de Heliodoro no contaba con que el pueblo se sublevó, tomó carreteras y logró hacer recular al gobierno del Estado, a entregarle la constancia de mayoría a Cirilo Vázquez Parisi. Pero la elección del 2010 todavía está en veremos. Porque según Agustín Bolaños, comisionado electoral del Partido Revolucionario Veracruzano, la elección puede anularse, debido a todo el manoseo. ¿Y q quién beneficiaría una elección anulada? Pues a Héctor Merlín, y no a Cirilo Vázquez. Por eso Héctor Merlín reza todos los días para que las relaciones que su padre mantiene con el poder fidelista, pueden ayudarle a revertir el resultado de haber perdido pese a su acción fraudulenta. Y para no errarle, anda en campaña soterrada: regalando cemento que le quita a los que en campaña les otorgó. Tal como hizo en la comunidad de Canticas, según denunció Juana López Eguía, directora de la escuela de esa comunidad: el material de construcción que en campaña, Héctor regaló, fue y se lo quitó por la razón de haber perdido. Pero como dice el refrán: el que da y quita con el diablo se desquita. Pero Héctor quien al parecer cree en Dios como yo creo en los santos, prefiere desquitarse con los electores por haber perdido la elección. Así es la política. Una cuestión es ésta, y otra, la moral. Por eso ante tantos sucesos que actualmente ocurren en la política como en la vida civil mando aquí algo que puede escandalizar a Monseñor Sandoval Iñiguez, en espera de que no me inicie una denuncia de orden civil por publicación irrespetuosa o de haber maiceado a los directivos de El Mensaje para que publicaran el texto que sigue:

DIOS NOS LIBRE

Dios nos libre de curas pederastas que asolan en los atrios y traspatios de todas las Iglesias; Dios nos libre de curas homosexuales que confunden celibato con dale duro a la hilacha ; Dios nos libre de curas conservadores que claman justicia para el rico y al pobre le piden que se encomiende a Dios; Dios nos libre de Roger Mahony y Norberto Rivera, cardenalicios acusados de encubrir a curas pederastas, quienes lograron sus fechorías en mandatos respectivos; Dios nos libre de aquellos curas que llevaron a lo indecible aquel decir: que todos los niños vengan a mí ; Dios nos libre de besar la mano de un cura, porque sin saberlo, puedo estar besando la mano pecaminosa de un demonio; Dios nos libre de la mirada lasciva de los curas sobre los cuerpos infantiles de los monaguillos; Dios nos libre de la demagogia santa, que dicen que llega por inspiración y por leer a profundidad La Biblia; Dios nos libre de mirar a los curas, fornicando con el amante en turno, o verlos morir a cuchilladas por las manos de otro amante más celoso; Dios nos libre por creer que los curas mueren orando a Dios, arrepentidos de sus bestiales pecados; Dios nos libre de asistir a una Iglesia, oír misa y ser confesado por un pederasta; Dios libre a mi hija de caer en brazos de un padre así; Dios nos libre de leer La Biblia y darle otra interpretación; Dios nos libre de la basura que vive del diezmo público y del engaño; Dios nos libre de quienes se creen enviados de Dios; Dios nos libre de Nicolás Aguilar, de Hermilo Guerrero Solís Jaime, de todos los curas acusados de pederastas; Dios nos libre de Dios, pues a lo mejor también fue pederasta. ¿Pues no dicen que Dios nos hizo a imagen y semejanza?
Dios nos libre
Dios no es libre
De librarnos de los pederastas
Ni Dios lo quiera
Ni Dios
Ni yo
Ni tú
Caer en la cuna de los pederastas.
Pero también en manos
De Gladis Merlín.
AMEN.



Publicado por Samuel Pérez García.