Coatzacoalcos, Veracruz a 31 de Julio del 2010.
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Abelardo J Figueroa, Relator de un Coatzacoalcos que ayudó a Construir.
Personaje de la Región


Por José Ignacio Ordóñez Rodríguez
Cronista de la Ciudad Adjunto


Nuestra ciudad carece de una historia confiable y los pocos textos que sobre la ciudad existen adolecen de un sinnúmero de inexactitudes. Sin embargo sí cuenta con un acucioso trabajo escrito por un personaje a quien no se le ha dado el mérito que merece, y menos se le nombró Cronista de la Ciudad, aun cuando fue uno de los primeros primeros que junto con Ricardo Castro Arana Posi Posi se dedicaron a narrar sobre sus orígenes y desarrollo, así como de sus habitantes.
Y aunque la historia de la actual ciudad está aún por escribirse, porq

Por José Ignacio Ordóñez Rodríguez
Cronista de la Ciudad Adjunto


Nuestra ciudad carece de una historia confiable y los pocos textos que sobre la ciudad existen adolecen de un sinnúmero de inexactitudes. Sin embargo sí cuenta con un acucioso trabajo escrito por un personaje a quien no se le ha dado el mérito que merece, y menos se le nombró Cronista de la Ciudad, aun cuando fue uno de los primeros primeros que junto con Ricardo Castro Arana Posi Posi se dedicaron a narrar sobre sus orígenes y desarrollo, así como de sus habitantes.
Y aunque la historia de la actual ciudad está aún por escribirse, porque ésta es relativamente joven empieza como tal a partir del 8 de octubre de 1825, sí era necesario que alguien escribiera sobre sus antecedentes. Esa fue la desinteresada labor que se echó a cuestas el ingeniero Abelardo Juan de Dios Figueroa Quintela su nombre completo autor del ensayo histórico La Ciudad de Coatzacoalcos, obra que terminó de escribir en 1966 y publicó en edición particular el 15 de junio de 1967.
Él nació en Santiago Tuxtla, Ver. el 8 de marzo de 1892, hijo de los señores Pedro Figueroa García y Ana María Quintela Ollivier. Sus abuelos paternos fueron Ignacio Figueroa e Ignacia García; y los maternos Francisco Quintela y Ana Ollivier.
Sus estudios primarios los efectuó en la Escuela Cantonal de su ciudad natal, en tanto que los secundarios y profesionales en Veracruz puerto y en el DF, respectivamente.
En la Cuenca del Papaloapan fue donde inició su actividad profesional, desempeñándose algún tiempo también como recaudador de tesorería en el Ayuntamiento de San Andrés Tuxtla.
En 1927 se traslada y empieza a residir en Coatzacoalcos entonces denominado aún Puerto México. Desde ese año inicia su tarea siempre en beneficio de la comunidad que lo acogió, a la par que ejecutaba diversas obras propias de su profesión la mayoría de las casas y edificios de la época fueron construidos por él.
Inicialmente habitó en una casa ubicada en la 6a. calle de Zaragoza (frente al cerrado Cine Puerto). Más adelante vivió en la primera accesoria de una casa de madera y lámina, sita en la 3a. de 16 de Septiembre (de ésta actualmente sólo queda una parte), cambiándose luego al que sería su domicilio por muchos años, en el 305 de Zaragoza, frente al jardín de niños Leonor Turnbull de Muñoz que entonces no existía.
SUS OBRAS.
Entre 1928 y 1929 el Gobierno de la Ciudad estuvo bajo Juntas de Administración Civil, integradas por diversas personas. Se debe al último titular de éstas, don José del Carmen López, la iniciativa para construir un palacio municipal. El proyecto lo elaboró el ingeniero Figueroa, con innovadoras ideas, como era la construcción de un gran sótano, hasta la altura del parque para construir sobre el mismo los departamentos necesarios para los ediles.
Sin embargo, el Gobierno del Estado sustituyó el proyecto por otro, aunque éste un tanto inarmónico dado que la planta inicial quedaba dos metros abajo del nivel del parque; más aun sí se aprovechó lo construido bajo el proyecto del ingeniero Figueroa.
A Abelardo Figueroa se le debe el primer levantamiento (1930) del Playón Sur, que comprendía las calles Del Ferrocarril (hoy H. Rodríguez Malpica), 5 de Mayo (hoy Carranza), Román Marín, 16 de Septiembre, Allende, Guerrero, Bravo y otras.
También en 1930 construye sobre la azotea del Centro Escolar Vicente Guerrero (Juárez y Morelos), una torre para instalar un reloj. Estas mejoras fueron a instancias de altruistas damas, entre quienes se encontraba su señora madre, doña Ana María Quintela Vda. de Figueroa.
En 1934 construye el Cine Imperial, propiedad de don Alejandro Bringas Palacio, brindándole así al público una sala acorde al progreso de la época. Y en mayo de ese mismo año forma parte de una agrupación que propuso el proyecto para construir la portada y caseta del cementerio municipal. La construcción él mismo la realizó años después (1942 1943), durante el gobierno de don Abel Numa Toache Canepa.
En ese mismo 1934, don Benjamín García (don Mincho), presidente del Concejo Municipal, a instancias de la Sociedad Eros, comisiona al señor Figueroa para terminar la construcción del parque Independencia, con la inclusión de un teatro al aire libre que se denominó Venustiano Carranza, así como un pequeño parque infantil. Las obras fueron inauguradas el 15 de septiembre, ante el júbilo popular. Al año siguiente, para conmemorar el primer aniversario de la inauguración del parque, el propio ingeniero Figueroa presidió la H. Junta de Festejos Patrios, donde como actividad principal destacó un certamen literario.
Nuestro personaje también fue funcionario municipal, desempeñándose como Síndico Único. A él se debe que el 14 de junio de 1937 el H. Ayuntamiento (bajo su representación Por Ministerio de Ley) donara la manzana que comprende las actuales calles de Madero, 16 de Septiembre, Allende y Miguel Ángel de Quevedo, para construir la Escuela Secundaria hoy Miguel Alemán González que carecía de un lugar propio y de la que el mismo ingeniero fue catedrático de su primera generación.
Siendo aún síndico de esa misma administración, fue el encargado de hacer las pruebas de asfaltado de algunas calles del primer cuadro, obteniendo la colaboración tanto de los vecinos como de la Cía. Mexicana de Petróleo El Águila, quien proporcionó el asfalto, la maquinaria y el personal necesario. Estas obras perduraron por espacio de más de 20 años, hasta ser sustituidas por losas de concreto.
Debido a que la comunicación entre la vecina Minatitlán y este puerto era muy lenta, sólo comunicadas por el ferrocarril de Hibueras (que tardaba 6 horas de recorrido), así como por la vía fluvial (con una lancha que hacía tres horas), en 1936 se formaron comités en ambas ciudades para construir una carretera. El novedoso método para agenciarse fondos fue aplicando un sobreprecio en la venta de cartones de cerveza, misma que entregaban religiosamente los distribuidores locales. El comité por este puerto lo presidió por supuesto A. J. Figueroa.
Hay que destacar también su colaboración en la ejecución técnica de la línea para aguas negras, con descarga al río, que la Oficina de Coordinados, a cargo del doctor Julio Zamora, construyó en 1939 sobre las 1ª, 2ª, 3ª y 4ª calles de Díaz Mirón (antes Novena Avenida), donde también participaron los vecinos, carentes de ese servicio.
Asimismo, fue muy loable su participación como presidente del primer comité de la Delegación 7 de la Cruz Roja, cuyo puesto de socorros se ubicaba en Llave y Morelos, cedido provisionalmente por la Sección 31 de petroleros e inaugurado julio 22/42 por el gobernador Jorge Serdán.
SUS NUPCIAS.El 23 de abril de 1939 contrajo matrimonio con la señorita Ma. de los Ángeles Vázquez Palomo, originaria de San Luis Potosí, donde había nacido el 11 de febrero de 1913. Su padre fue don Joaquín Roberto Vázquez Vázquez, propietario de la primera tienda especializada en fotografía que se instaló en Coatzacoalcos, en la tercera calle de Juárez. Doña Maru, como amablemente se le conoció, en su juventud también participó en varias asociaciones que buscaban la mejoría del puerto, como fue el comité que, buscando una comunicación más rápida con el resto del país, promovió la construcción de un campo aéreo (1937), así como el comité creado en 1942 para eventos culturales. De esos comités también formó parte quien sería luego su esposo.
Un noble gesto de la señora de Figueroa sucedió al terminarse la remodelación de la Parroquia de San José, cuando lo único que faltaba era una efigie del santo patrono para llenar el nicho de su fachada principal, por lo que el 19 de enero de 1964 donó la imagen de dicho santo, por ella misma elaborada cabe destacar que doña Maru era pintora y escultora. Este hecho llenó de satisfacción a la comunidad católica porteña y en especial al cura párroco don Francisco Gutiérrez y Gutiérrez, el Padre Panchito.
SUS DOS PARTIDAS.
En 1973, el ingeniero Figueroa y su esposa deciden cambiar su residencia a Córdoba, Ver. Es en aquella ciudad donde lamentablemente fallece el 12 de febrero de 1983 a la edad de 92 años, precisamente un día después de celebrar el cumpleaños número 70 de su esposa. No tuvieron descendencia.
Los restos del ingeniero Figueroa fueron sepultados en la parroquia de ese lugar, coincidentemente llamada también San José, como la de Coatzacoalcos, construida por él. Sin embargo, su muerte pasó desapercibida en esta ciudad y fue hasta el 7 de junio de 1983 en que se le rindió un homenaje póstumo, donde se le nombró Ciudadano Distinguido de Coatzacoalcos.
Hasta aquí sólo parte de la obra realizada por el ingeniero Abelardo J. Figueroa Quintela, a quien no se le ha dado el lugar que merece dentro de nuestra sociedad. E incluso, consideramos que la distinción de Ciudadano Distinguido de la ciudad resultó tardía, ya que ésta debió de habérsele otorgado en vida.
Otro reconocimiento no otorgado y que sí se había contemplado era el de imponer su nombre a la biblioteca pública municipal No. 345 local, sin embargo, tampoco se concretó, siendo sustituido por el de Quetzalcóatl, como hoy se le conoce.
Y un par de hechos más que demuestran que ni a su persona ni a sus obras se les ha dado el honor que merecen sucedieron cuando en 1971, en el trienio de Cristóbal de Castro Palomino Ruiz, fue derruido inmisericordemente el teatro Venustiano Carranza, argumentando su grave deterioro, lo mismo que el antiguo parque Independencia; y en este 2009 la actual Catedral de San José, obras por él ejecutadas.
Otros homenajes serían imponer su nombre a una calle de la ciudad y, lo mejor, la reedición de su libro, hoy totalmente agotado y casi imposible obtenerlo para su lectura.
Con esta reimpresión se contaría con un texto más acorde y confiable de nuestra historia, donde las actuales y futuras generaciones de porteños puedan informarse de cómo fue la ciudad donde actualmente viven, a la vez que disfruten de esa narración tan fresca y detallada que, en su obra, quiso plasmar el ingeniero Figueroa, a quien hoy recordamos gratamente.
Comentarios: joseigor@hotmail.com


Publicado el 28 de Agosto del 2009 | Escribir un Comentario »

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